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Información en tiempos de pandemia: cuando menos es más

Actualizado: 23 jun 2020



Nos enfrentamos a uno de los retos sociales más apremiantes del mundo contemporáneo: el manejo apropiado de las secuelas psicológicas que la pandemia actual nos deja. Tal vez la razón más prominente para los efectos psicológicos que vemos como resultado del COVID-19, es la cantidad de interrogantes que sus efectos nos dejan acerca de nuestro futuro.


Un vistazo a la ciencia detrás de nuestros comportamiento


Nuestro cerebro está programado para buscar situaciones que nos brinden placer y evitar las que nos generen emociones negativas. Es bien documentado que los seres humanos preferimos lo familiar y evadimos desconocido; esto debido a que situaciones de incertidumbre, nuestros cerebros están en constante alerta, lo se traduce en altos niveles de estrés. Los múltiples interrogantes que nos deja el COVID-19 acerca del futuro en combinación con nuestra aversión a la incertidumbre, tienen, además, importantes implicaciones comportamentales en tiempos de pandemia.


En la situación actual, nuestra aversión a la incertidumbre se ve reflejada en la cantidad de información que activamente buscamos y compartimos por medio de las redes sociales: actualizaciones diarias acerca de los niveles de propagación del COVID-19, contagios y muertes en nuestras regiones, teorías acerca del origen del virus... ¿Para qué? Nuestros cerebros creen que más información es igual a mayor nivel de certidumbre. La certidumbre es importante en tanto nos hace sentir que estamos en control de nuestro entorno y nuestro futuro; y esta sensación de control nos hace sentir bien, tranquilos, empoderados.


¡Nuestros cerebros están equivocados!


¿Has notado que tu estado de ánimo empeora cuando pasas mucho tiempo en redes sociales? Continúa leyendo...


Nuestros cerebros tienen capacidad limitada para lidiar con un flujo constante de información. La información arrojada a nuestro cerebro en grandes cantidades genera un efecto de

agotamiento en nuestros centros de control. Esto se traduce en una menor capacidad para controlar nuestras emociones y nuestros impulsos. Es, entonces, bastante probable que, después de un largo periodo de navegación en tus redes sociales preferidas, experimentes pensamientos y emociones negativas.


Paradójico ¿no? tu cerebro te convence de pasar media o una hora buscando información para calmar tu angustia generada por la incertidumbre; y al final de la búsqueda, solo consigues sentirte peor; más confundid@, más ansios@ y desesperanzad@ acerca del futuro.


Un caballo de Troya para tu cerebro


Dale a tu cerebro certidumbre, no un bombardeo de información

El excesivo uso de redes sociales para actualizar nuestro conociemiento acerca del COVID-19 está actuando en contra de nuestro Bien-estar y nuestro control emocional. Pero, como viste en los párrafos anteriores, es normal que sientas la necesidad de tener acceso constante a la información.


Existen, sin embargo, pequeñas modificaciones que puedes implementar en tu diario vivir para complacer a tu cerebro sin poner en riesgo tu salud mental:


Selecciona un tiempo determinado en tu día para actualizarte acerca de las noticias relevantes para ti. Preferiblemente, evita hacerlo al momento de levantarte o antes de acostarte. Nuestros cerebros son propensos a enfocarse en los sentimientos que tenemos al principio y al final del día. Un mal comienzo, enfocará tu atención en todas las situaciones negativas que tengas durante el día. Irte a la cama con malas noticias, impedirá que tu sueño sea reparador.


Si todavía estás en confinamiento, trabajando desde casa o acabas de salir a vacaciones de la universidad: programa una rutina diaria. Seguir una rutina es una excelente forma de proveer certidumbre para tu cerebro. Planea tu rutina diaria por una semana; notarás que tu estado de ánimo mejora y que la urgencia de revisar información constantemente se reducirá.


Si estás listo para tomar medidas más drásticas, elimina los íconos de redes sociales de tu teléfono. De esta manera, le haces más difícil a tu cerebro acceder información innecesaria en momentos en los que tu estado de ánimo te hace más propens@ a revisar tus redes sociales (por ejemplo cuando estás aburrid@). Recuerda que si te sientes ansios@ o bajo de ánimo, navegar casualmente tus redes sociales probablemente te hará sentir peor.


Menos es más

En distintos ámbitos de nuestras vidas, es ampliamente aceptado que el poner límites a nuestros deseos e impulsos es importante para nuestra salud y Bien-estar. Pero esta visión no parece extenderse a nuestro uso de redes y constante exposición a la información.


Las dos caras de la moneda


El acceso libre a la información puede empoderarnos para tomar decisiones que faciliten un vivir en pro de nuestro Bien-estar. Paradójicamente, el exceso de información al que nos vemos sometidos actualmente, parece hacernos prisioneros de nuestras emociones negativas. Como regla general recuerda, acceso no es igual a exceso; cuando se trata de estar informados, menos puede ser más.


Si quieres aprender más acerca de cómo llevar un buen vivir en tiempos de incertidumbre, explora los servicios de asesorías psicológicas y Bien-estar durante COVID-19 en MindSpace.



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